El oro ha sufrido en el primer trimestre de 2021 la mayor caída de precio desde 2016 y es una de las pocas commodities que están cotizando este año por debajo a como lo hicieron el año pasado. Sin embargo, el metal aún tiene potencial de subida incluso a pesar de la recuperación de la economía mundial y de que la pandemia se acerque a su fin.

Según explica a MarketWatch Frederic Panizzutti, jefe de relaciones institucionales y bancos centrales de la refinería MKS, “el oro ha desempeñado su típico papel de seguro frente a la inestabilidad del mercado y de activo refugio. En un entorno como el que estamos viviendo, con la crisis del Covid-19, la incertidumbre sobre las vacunas, los confinamientos o las restricciones a los viajes, el mercado necesitaba algún tipo de soporte financiero, un activo refugio, y el oro ha sido la respuesta”.

El metal se revalorizó cerca de un 25% en 2020, su mayor subida anual en la última década. Sin embargo, en lo que llevamos de 2021, el precio ha caído un 8%, después de recuperarse ligeramente de la caída del 9,5% en el primer trimestre del año.

Según el ejecutivo de la refinería MKS, el problema es que el metal no estaba en el lugar adecuado y en el momento justo, ya que los inversores que buscaban metal físico veían cómo éste se encontraba disponible en otras partes del mundo.

En opinión de Kevin Rich, analista de metales de la Perth Mint australiana, desde marzo de 2020 y especialmente en el tercer y cuarto trimestres de ese año, se registró una importante demanda de oro en los Estados Unidos y Europa, que impulsó el precio, al tiempo que se desplomaban las compras en los países asiáticos, que incluso llegaron a vender el oro con descuentos sobre el precio oficial.

Este año, en cambio, se ha producido el efecto contrario, con una reducción de la demanda de inversión en los países occidentales y una caída del precio, mientras que los mercados asiáticos registraban una recuperación de la demanda y la vuelta a las ventas con primas.

Según Rich, sin esta dinámica entre Oriente y Occidente se habría producido una mayor volatilidad y debilidad en el precio del oro.

Buena parte de responsabilidad de la caída del precio del oro durante este año se ha atribuido a la subida del dólar (+0,23% en el Índice Dólar) y de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años (1,672%).

Esta subida ha convencido a muchos inversores para posicionarse en bonos y obtener un rendimiento por sus inversiones, lo que ha afectado a la demanda de inversión en oro.

Por otro lado, Panizzutti destaca también que el aumento de la confianza en la recuperación de la economía en Asia y los Estados Unidos antes de lo esperado también ha lastrado al oro.

De cara al futuro, el precio del oro volverá a subir si los mercados de capitales se moderan y aumenta la volatilidad. Esto podría suceder si los tipos de interés comienzan a subir más rápido de lo que esperan los mercados, si la Reserva Federal cree que la pandemia está remitiendo y retira su apoyo, o si la inflación crece a un ritmo mayor de lo esperado por la Fed.

Desde la Perth Mint creen que, si se atisban indicios de que la pandemia está acabando, “comprobaremos los efectos reales del enorme gasto de los planes de estímulos de Estados Unidos y otros gobiernos”, lo que podría impulsar al oro, al debilitarse el dólar con el aumento de la deuda.

Respecto al comportamiento de los precios este año, desde MKS creen que es bastante posible que el oro recupere los 2.000 dólares la onza a lo largo del año. “Los enormes estímulos de emergencia y ayudas inyectados en la economía global durante los últimos 12 meses han provocado una expansión monetaria sin precedentes, lo que podría provocar una devaluación del papel moneda que afecte al poder adquisitivo en las principales economías mundiales”, señalan.

Y en ese caso, el oro se convierte en la mejor protección frente a la pérdida del poder adquisitivo. Por tanto, no se puede dar por concluido el ciclo alcista del oro.